Hace apenas unos días la maestra Elba Cruela Esther de Vil Gordillo declaró en una visita a Veracruz que en la SEP se asignaban plazas a aquellos/aquellas (sin especificar sexo), que estuvieran dispuestos a ponerse “la del puebla”.
Tal como ella lo dijera, la lana no basta, “a veces quieren hasta pago de cuerpo” para otorgar la plaza a los suspirantes.
Lo grotesco de las declaraciones de la líder del SNTE contenidas en la página de Internet de EL UNIVERSAL, es que la distinguida sostiene, pero no señala concretamente, quien o quienes están detrás de este bochornoso asunto del que a todas luces tiene cabal conocimiento.
Como es historia conocida, la referida detenta tal poder que sería imposible para ella hablar en sentido figurado, sobre todo de un tema tan delicado como la venta de plazas a cambio de sexo en la Secretaria de Educación, pero como Gordillo Morales acostumbra hacer declaraciones al vapor que luego se diluyen con el paso de los días, el asunto no pasará de ser motivo para una notuela que no verá rodar cabezas ni acciones de limpieza que garanticen la clausura definitiva del socorrido “cuarto de las contrataciones en automático”.
Carlos Monsivaís insiste en que este tipo de aberraciones sólo pasan en este México al que describe acertadamente como surrealista.
La pregunta obligada que se desprende de lo dado a conocer por Elba Esther es cuántos de esos maestros/maestras estarán frente a grupo y si lo que finalmente les enseñan a los niños y a las niñas no será otra cosa sino cómo conseguir las cosas sin batallar…
En este sainete no sólo los dirigentes sindicales seccionales a los que acusó de “solapadores o mañosos”, tienen la culpa; “sin querer queriendo” la maestra se erige en una suerte de madrota que pone a disposición de sus agremiados tanta carne fresca como puedan acomodar en el refrigerador. Como diría mi abuela: tanto peca el que mata la vaca… como la maestra que les detiene la pata…
La nota completa la encuentra en http://www.eluniversal.com.mx/primera/31355.html
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